

El objeto del proyecto es la rehabilitación de una serie de dependencias dentro de un edificio de viviendas del año 1890, en la Calle Hernán Cortés, en el casco histórico de Ourense.
La intervención se desarrolla en las plantas inferiores del edificio, la baja que fue bodega y espacio de labor, otra pieza con acceso independiente desde el portal del edificio y la planta primera que tenía un uso de vivienda. A mayores, una huerta en la parte trasera de la parcela y un espacio abierto que conectaba la bodega y la huerta con la calle.

La prioridad del proyecto consiste en conectar los distintos espacios y dotar de cierta unidad y carácter a la vivienda, dado que actualmente la fragmentación y la desconexión existente entre ellos hace imposible encajar el programa de una vivienda.
En cuanto al programa de necesidades se plantea lo siguiente:
Planta baja: Acondicionar el espacio abierto, hoy infrautilizado para resolver el acceso peatonal y de vehículo, consiguiendo así un acceso a través de un espacio privado abierto, acondicionado como patio, jardín, un lugar para el descanso, las reuniones, etc., un verdadero lujo en pleno corazón del casco histórico.

Una nueva capa, de madera y acero, ligera, casi transparente, superpuesta a la materialidad existente, resuelve los distintos elementos y necesidades: puerta a la calle, pérgola, balcón, barandilla de la huerta, etc. La puerta se transforma en una fachada ligera a doble altura, que evita consolidar el hueco y la visión de las medianeras vistas desde la calle.
Este patio daría acceso a la vivienda y a la huerta trasera mediante una escalera de piedra existente. Ya no será necesario pasar por el portal del edificio para entrar a la vivienda.

Una vez franqueda la entrada a la vivienda, que se resuelve mediante una caja-mueble de madera, accedemos a la cocina comedor, que al igual que en la vivienda tradicional gallega, es una de las partes más importantes, donde se hace más vida.

Desde este espacio, se accede a los distintos espacios de la planta baja y en la parte posterior, con menor iluminación natural, se plantea un ropero, un lavadero y el cuarto de instalaciones.
Se realiza la apertura de un único hueco nuevo en un muro de piedra existente, para conseguir conectar interiormente todas las estancias, de planta baja y primera. (actualmente ubicadas en 3 unidades independientes).

La ubicación y el diseño de la escalera de comunicación entre plantas se convierte en uno de los elementos centrales del proyecto.



En planta superior se proyectan otras tres habitaciones, una de ellas la principal con baño privado y vestidor.
La sala de estar es el amplio espacio resultante de eliminar la tabiquería del pasillo y de las pequeñas habitaciones existentes hacia la calle Hernán Cortés. Para ello fueron necesarias obras de cierta complejidad de refuerzo estructural, para poder llevar las cargas que descendían a través de los antiguos tabiques de pallabarro a los muros de carga de piedra, sin afectar a las viviendas superiores.





Fotografias estado inicial

A nivel constructivo, el edificio tiene muros de carga de mampostería de doble hoja en planta baja, y de sillería en planta primera, enlucidos y pintados interiormente en el cerramiento exterior. Interiormente la compartimentación se realizaba con tabiques de pallabarro y muros de carga de mampostería.
El entramado horizontal está compuesto por vigas y viguetas de castaño, en un estado aceptable de conservación, aunque de escasa sección y con vigas empalmadas descansando sobre los tabiques de pallabarro. La carpintería exterior es de madera y se encuentra en mal estado de conservación.
